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Emprendo. Y ahora… ¿Cómo vendo?

Hola a todos!

Que alegria poder reencontrarnos! Esta semana, la propuesta es hablar de “emprender” y cómo podemos desde el Coaching y el Marketing, mostrar nuestro trabajo y comunicarnos efectivamente con nuestros clientes.

Emprender, para nosotros , es una “forma de ser”. El emprendedor tiene características muy particulares que se relacionan con el empuje, la pasión y la acción. (Si!) Y en función de este tema, es que queremos compartirte algunas propuestas que permitan ver de otra manera tu trabajo diario, sobre todo a la hora de comunicarte y relacionarte con quienes conformarán tu futura clientela.

Hemos decidido, para mostrarlo más ordenado, hablar de 3 herramientas, las cuales podes usarlas cuando lo consideres. Guárdalas en tu maletín diario, y cada vez que las necesites podrás sacarlas y ponerlas en práctica!

Estas son! Vamos a la acción!

1. Diferénciarte:

Autoconocimiento comercial. Como estoy siendo como emprendedor?. En qué soy diferente. Potenciar y mostrar eso “diferente” que soy.

Nuestros clientes tienen acceso a muchísima información sobre nosotros, sobre nuestra competencia, sobre otros productos parecidos, sobre cómo son otras empresas en otro lugar del mundo. Información SOBRA.

¿Entonces qué hacemos?

Al ser todos distintos, únicos, nos atribuye una gran ventaja. Y esas diferencias que existen naturalmente en nosotros y por ende en nuestro emprendimiento es lo que tenemos que potenciar. Solo eso. Ya no va más, mostrar toooodo lo que hacemos, sino centrarnos en aquello que tenemos distinto. (Y si no lo tenemos, ocuparnos en diferenciarnos).

A lo mejor nos diferenciamos en que nuestro producto tiene características únicas por si solo, o porque la manera en que hacemos el empaquetamiento es innovadora, o porque los horarios de atención hemos decidido que sean diferentes para cubrir una franja de clientes exclusiva, o hemos definido que nuestros clientes no son “todo el mercado” sino una porción más pequeña. A lo mejor nos diferenciamos porque sentimos que podemos hablar bien, o porque tenemos un comercio, o un showroom, o porque tenemos más años de trayectoria, porque la materia prima es importada, porque hicimos determinados cursos ó capacitaciones, etc.

La propuesta es que a partir de ahora, siempre que te muestres y muestres tu trabajo, lo hagas tomando consciencia de “eso” que te hace diferente.

2. Enfócarte:

Inteligencia Comercial: Conocer lo más detallado posible a nuestros clientes y determinar un nicho súper puntual. (Mientras más específico mejor)

Y este punto se relaciona muchísimo con el anterior. Porque centrarnos en un nicho del mercado exclusivo también es diferenciarte.

No es lo mismo hacer Coaching para Ingenieros, para Gerentes de Pymes, para emprendedoras, que para el público general. O vender ropa para toda la familia, para las mujeres, para mujeres talles grandes, o mujeres de entre 30 y 40 años, etc.

Mientras más finamente definamos nuestro “Target” (entiéndase como un segmento del mercado) lo conozcamos, sepamos qué les duele, que los apasiona, que harán con esa ropa que le venderemos, o el para qué en sus vidas del taller para el cual nos eligieron, más cerca nos encontraremos de sus inquietudes.

¿Cómo hacemos esto? Estando atentos, hablando menos y escuchando más. Escuchando básicamente. Ahora vender es “escuchar”. Ahí está la clave. Ser empáticos y ponernos en el lugar de nuestros clientes. No suponer lo que quiere, escuchar lo que quiere satisfacer, la necesidad que tiene.

3. Mostrarte:

Inteligencia Emocional: Conectar emocionalmente con nuestro nicho, desde lo emocional. No vender. Ir a sus metas, dolores, necesidades.

Y una vez que identificamos en qué somos diferentes, y avanzamos definiendo más claramente y los más concreto posible nuestro potencial cliente, empieza el momento de mostrarlo.

Hablarles directamente a la emoción del que está del otro lado. Hablar desde el corazón, contándoles cómo nos sentimos y sobre todo cómo podrían sentirse. No vender nuestros productos, haciendo alusión a lo mucho que vale, o el bajo precio que tiene, a aprovechar la oferta, a las características del producto. Sino a cómo te alegrarás cuando lo uses , o cómo te enojarás menos, o cómo disfrutarás por lo que podrás hacer con el, etc. Las experiencias que vivirás de comprar el producto. Apuntar directamente al dolor ó las metas de la persona. A las verdaderas inquietudes del que tenemos enfrente.

Y esto traducirlo en la manera de escribir en las redes sociales, en tu manera de vender de forma directa, en cómo haces tus publicidades en los medios de comunicación o la folletería que repartís en mano.

¡Esperamos que pongas en práctica estas nuevas acciones!

Recordá que la invitación es a practicarlas, descubrir nuevos resultados y usarlas a menudo para que se haga un hábito en tu Ser emprendedor.

Te agradecemos muchísimo la lectura y te esperamos la semana próxima para un nuevo Posteo!

Saludos!

Coach Daniela González Aguilar | Equipo Leadership, 09.08.2019

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